2. Refranes con A
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
A la ocasión la pintan calva.
A la par es negar y tarde dar.
A la pereza persigue la pobreza.
A la prima se le arrima y a la hermana con mas ganas.
A la primera azadonada, ¿queréis sacar agua?.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
A la que bien baila, poco son le basta.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
A la que quiere ser mala, poco aprovecha guardarla.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
A la que te criaste, te quedaste.
A la que tenga más de treinta no la pretendas.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
A la res vieja, alíviale la reja.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
A la sombra del favor, crecen vicios.
A la sombra del que camina se para el que está gateando.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
A la tercera, va la vencida.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
A la vejez se apoca el dormir, y se aumenta el gruñir.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
A la vejez, cuernos de pez.
A la vejez, viruelas.
A la vulpeja dormida, no le cae nada en la boca.
A la zorra, candilazo.
A largos días, largos trabajos.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
A las diez, en la cama estés, mejor antes que después.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
A lo hecho, pecho.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
A lo que no puedas, no te atrevas.
A lo que no puede ser, paciencia.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
A lo que se quiere bien, se castiga.
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
A los enemigos, bárreles el camino.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta
A los treinta doncellez, muy rara vez.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
A mal Cristo, mucha sangre.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
A mal tiempo, buena cara.
A mamar, todos nacen sabiendo.
A manos frías, corazón ardiente.
A más beber, menos comer.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
A misa temprano, nunca va el amo.
A misa, no se va con prisa.
A mucha hambre, no hay pan duro.
A mucho amor, mucho perdón.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
A nadie le huelen sus propios pedos, ni le parecen sus chiquillos feos.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
A ojo de buen cubero.
A otro perro con ese hueso.
A oscuras nadie ve y dormido quien siente (Gracias a Juan Carlos Alfaro)
A padre guardador, hijo gastador.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
A palabras necias, oídos sordos.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
A pan duro, diente agudo.
A perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
A perro que no conozcas, nunca le espantes las moscas.
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
A perro viejo, todo son pulgas.
A persona lisonjera, no le des oreja.
A pesar de ser tan pollo, tengo más plumas que un gallo.
A picada de mosca, pieza de sabana.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene
A poco pan, tomar primero.
A puerta cerrada, el diablo se vuelve.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
A quien come muchos manjares no faltarán enfermedades.
A quien con mierda trasiega, algún olor se le pega.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
A quien dices el secreto das tu libertad.
A quien Dios ama, Dios le llama.
A quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
A quien Dios se lo de, San Pedro se lo bendiga.
A quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.
A quien feo ama, hermoso le parece.
A quien has de acallar, has de halagar.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
A quién le dan pan, que llore.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
A quien lucha y suda. la suerte le ayuda.
A quien madruga, Dios le ayuda.
A quien mal canta, bien le suena.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
A quien teme preguntar, le avergüenza a aprender.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos
A quien tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
A ratón con buen olfato, nunca lo sorprende el gato.
A refajo verde, ribete encarnado.
A rey muerto, rey puesto.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
A ruín, ruín y medio.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
A su tiempo maduran las brevas.
A su tiempo maduran las uvas.
A tal amo tal criado
A tal casa, tal aldaba.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
A todos los tontos se les aparece la Virgen
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
A un bagazo, poco caso.
A un traidor, dos alevosos.
A unos, Dios da ovejas y a otros orejas.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
A veces es más fatal, la medicina que el mal.
A veces se llora de alegría.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Abad, judío y madona, jamás perdona.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Abejas sin comida, colmenas perdida
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero toca a vísperas.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Abre el ojo; que asan carne!.
Abre la boca que te va la sopa.
Abre las ventanas al cierzo y al oriente y ciérralas al mediodía y poniente.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Abrígate en febrero con dos capas y un sombrero.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Abril llovedero, llena el granero.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin
Abril y Mayo, la llave de todo el año.
Abril, aguas mil y todas caven en un barril.
Abril, deja las viñas dormir.
Abriles y condes, los mas traidores.
Abrir al hombre, y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Abrojos, abren ojos.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Aceite de oliva, todo el mal quita.
Aceite para las espinacas y vino del de la tinaja.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Aceitunas amargas, con el vino se pasan.
Aceitunas, una o dos; y si tomas muchas, válgate Dios.
Acelgas a medio día y a la noche acelgas, mala comida y mala cena.
Acelgas al mediodía y a la noche acelgas, mal me andarán las piernas
Acertar a la primera, no se ve todos los días.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes
Acoge lo provechoso, y no admitas lo dañoso.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio
Acuérdate nuera , de que también serás suegra.
Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina!.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Administrador que administra y enfermo que se enjuaga, algo traga.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Adonde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
Adonde se piensa que hay tocinos, no hay estacas.
Adonde te quieren mucho no vayas a menudo.
Adonde va el violín, va la bolsa.
¿Adonde vas Vicente?, a donde va la gente.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Afortunado en el juego, desgraciado en amores.
Agosto y septiembre, no duran siempre
Agosto, frío en el rostro.
Agua a la entrada de la Luna, mucha o ninguna.
Agua al higo y a la pera vino.
Agua al higo, que ha llovido.
Agua al mediodía, agua para todo el día.
Agua blanda en piedra dura, tanto da que hace cavadura.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Agua corriente no mata la gente; agua sin correr, puede suceder.
Agua corriente, sana a la gente.
Agua de agosto, azafrán, miel y mosto.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
Agua de enero, todo el año tiene tempero.
Agua de febrero, mata al onzonero.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Agua de primavera, si no es torrencial, llena la panera.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Agua del cielo no quita riego.
Agua del cielo, no quita riego.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
Agua en cesto, se acaba presto.
Agua en marzo, hierbazo.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Agua fina, saca espina.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
Agua pasada, no mueve molino.
Agua que haya de beber, no la enturbiaré.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Agua vertida, no toda cogida.
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Agua y viento al mediodía, agua todo el día.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Agua, barro y basura, crían buena verdura.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Aguas tempranas, buena otoñada.
Aguja fina, saca espina.
Ahora es cuando chile verde, le has de dar sabor al caldo.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Aire de Levante, agua delante.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Ajo en el cordero es pecado, tanto en el guisado como en el asado.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
Ajo, sal, y pimiento, y lo demás es cuento.
Al agradecido, mas de lo pedido.
Al alba de la duquesa, que le daba el sol a media pierna.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: Si yo quisiera.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ¡ya!.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Al amigo y al caballo, no apretarlo.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Al amigo, con su vicio. Se le debe querer y atender.
Al amo comerle y no verle.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Al asno muerto, la cebada al rabo.
Al asno, el palo, y a la mujer, el regalo.
Al ave de paso, cañazo.
Al bien buscarlo, al mal espantarlo.
Al buen callar, llaman Santo.
Al buen comer, llaman Sancho.
Al buen día, mételo en casa.
Al buen entendedor, con pocas palabras basta.
Al buen pagador, no le duelen prendas.
Al buen sordo, pedo gordo.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Al bueno darás, y del malo te apartarás.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Al burro muerto, la cebada al rabo.
Al burro viejo, poco verde.
Al burro y al amo, no hay que cansarlos.
Al cabo de cien años, todos seremos calvos.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Al calvo pelón como al niño cagón.