2. Refranes con N
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
No hay mujer más buena, que la mujer ajena.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
No hay nacimiento pobre ni muerte rica.
No hay nada más caro que lo regalado.
No hay nada nuevo bajo la capa del cielo.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
No hay ningún rico que entienda a un pobre.
No hay novia fea ni muerto rico.
No hay oficio como el de alfarero, que de barro hace dinero.
No hay olla sin ningún garbanzo negro.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
No hay peor astilla que la del mismo palo.
No hay peor cuña que la de la misma madera.
No hay peor lucha que la que no se hace.
No hay peor sordo que el que no quiere oír.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos
No hay plazo que no llegue ni deuda que no se pague.
No hay que buscarle tres patas al gato, sabiendo que tiene cuatro.
No hay que ser caballo para saber de carreras.
No hay quinto malo.
No hay regla sin excepción.
No hay rosa sin espinas.
No hay tal razón como la del bastón
No hay tiro, voló el pato.
No hay tonto para su provecho.
No hay tonto que no se tenga por listo.
No la hagas y no la temas.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
No le pidas peras al olmo.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
No pidas que otro haga lo que tú puedes hacer.
No pidas un cañón para matar un gorrión.
No por mucho madrugar te van a dar más de almorzar.
No por mucho madrugar, amanece más temprano.
No por mucho pan, es peor el año.
No porque la rana salte tiene muelles.
No presuma de tener ciencia quien no tiene experiencia.
No sabe lo que es descanso quien no sabe lo que es trabajo.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristán.
No se bañaba y se bañó, su mujer se lo pidió.
No se debe ir por carne a casa del lobo.
No sé hablar, y me mandas predicar.
No se hizo la miel para la boca del asno.
No se pierde lo que se dilata.
No se puede estar al plato y a las tajadas.
No se puede estar en misa y repicando.
No se puede nadar y guardar la ropa.
No se puede repicar y andar en la procesión.
No se quiebra por delgado, sino por gordo y mal hilado.
No solo de pan vive el hombre.
No somos nadie, y menos en traje de baño.
No son hombres todos los que mean en la pared.
No te cases con mujer, que te gane en el saber
No te fíes de la fortuna, que es mudable como la luna
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de diciembre.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
No te fíes del sol de primavera.
No te fíes del sol del invierno.
No te metas donde salir no puedas.
No te rías de un cojo sin saber como andas tú.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
No todo el monte es orégano.
No todo el que lleva zamarra es pastor.
No todo lo grande es bueno, pero todo lo bueno es grande.
No todos los que mean en pared son hombres.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
No vayas de romería, que te pese al otro día
No vendas la piel, antes de cazar al oso.
Noches felices, mañanitas tristes.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Noviembre y enero, tiene un tempero
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Nunca cages más de lo que comes.
Nunca digas: este cura no es mi padre.
Nunca digas de este agua no beberé.
Nunca digas nunca.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Nunca llueve a gusto de todos.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Nunca olvides tu casa.
Nunca pares donde haya perros flacos.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Nunca vivas pobre para morir rico.