1. Refranes con L
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
La alegría alarga la vida.
La alegría en el alma sana se cría.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
La amistad hace lo que la sangre no hace
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
La avaricia es la pobreza de los ricos.
La avaricia rompe el saco.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre.
La belleza y la tontería van siempre en compañía.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
La buena hilandera, en invierno acaba la tela.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
La buena uva hace buena pasa.
La cabra siempre tira al monte.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
La cara es el espejo del alma.
La cara más fea, la alegría la hermosea.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
La casa no es un barco.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
La casa quemada, acudir con el agua.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
La comida paseada y la cena reposada.
La compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
La costumbre hace ley.
La culpa del asno echarla a la albarda.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
La envidia acorta la vida.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
La escama de los besugos, puede ser nuestro verdugo.
La esperanza es lo último que se pierde.
La esperanza no llena la panza.
La experiencia no se fía de la apariencia.
La fortuna es ciega y no sabe con quién juega.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
La fruta madura se cae sola.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
La golosina prohibida, siempre es más apetecida.
La gotera cava la piedra.
La guerra mil males engendra.
La guerra sólo tiene una buena cosa; la paz que trae en pos de ella.
La habilidad del artífice se conoce en su obra.
La habilidad del barbero consiste en dejar patilla donde no hay pelo
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
La hogaza no embaraza.
La ignorancia es la madre de todos los vicios.
La ira acorta la vida.
La ira es locura el tiempo que dura.
La justicia cojea, pero llega.
La justicia no corre, pero atrapa.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
La labor de enero no la cambies por dinero.
La larga experiencia, más que los libros enseña.
La larga visita la alegría quita.
La lengua larga es señal de mano corta.
La lengua, aunque no tiene huesos los quiebra.
La leña cuando más seca más arde.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo
La leña torcida da fuego recto.
La letra con sangre entra.
La ley del talión, ojo por ojo y diente por diente.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
La llaga del amor, ¿quien la hace sanar?
La lluvia por San Lorenzo estropea los higos.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
La madera de tu casa, en enero sea cortada.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
La madre y el delantal, tapan mucho mal.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
La mala cama hace la noche larga.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
La mala hierba, presto crece.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
La mala vida acaba en mala muerte.
La malicia de los unos nace de la estupidez de los otros.
La malicia, hace sucias las cosas limpias.
La mancha de la mora con otra verde se quita.
La manzana podrida pierde a su compañía.
La mar que se parte, arroyos se hace.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
La medicina cura, la naturaleza sana.
La mejor bellota es para el peor marrano.
La mejor defensa es el ataque.
La mejor suegra, vestida de negro
La menta, el amor aumenta.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
La miel no se ha hecho para la boca del asno.
La mierda, cuanto más se mueve más huele.
La misa y el pimiento son de poco alimento.
La misa, dígala el cura.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
La muerte a nadie perdona.
La muerte en la patria es agradable.
La muerte es imprevisible.
La muerte es puerta de la vida.
La muerte es tan cierta como la hora incierta
La muerte hace reflexionar.
La muerte lo mismo come cordero como carnero.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
La muerte tiene las piernas frías.
La muerte tiene los pies rápidos.
La muerte todas las cosas iguala.
La muerte todo lo ataja.
La muerte todo lo cura.
La mujer compuesta quita al marido de otra puerta.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
La mujer consigue plata, con sólo alzarse la bata.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
La mujer en la cocina es una mina.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
La mujer hacendosa es la más hermosa.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
La mujer honrada, en casa y con la pata quebrada.
La mujer honrada, la pierna quebrada y en casa.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
La mujer puede tanto, que hace pecar a un Santo.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
La mujer siempre es más lista, que el hombre que la conquista.
La mujer y el vino sacan al hombre de tino.