1. Refranes con D
Da el sartenazo, quien tiene la sartén por el mango.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Da y ten, y harás bien.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
Dame pan, y dime tonto.
Dando dando, palomita volando.
Dar el consejo y el vencejo.
Dar gusto, da gusto.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Date prisa, pero no corras.
De alcalde a verdugo, ved cómo subo.
De aquí a cien años, todos calvos.
De barriga gigante, pedo retumbante.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
De buena casa, buena brasa.
De buena semilla, buena cosecha.
De cabo a sargento, y no está contento.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
De casta le viene al galgo, tener el rabo largo.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
De cuero ajeno, correas largas
De día beata, de noche gata.
De dinero y bondad, siempre la mitad.
De Dios viene el bien, y de las abejas, la miel.
De donde no hay, no se puede sacar.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
De dos que se quieren bien, con uno que coma basta.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
De esperanzas vive el hombre, y muere de disilusiones.
De esta vida sacarás lo que disfrutes, nada más.
De fuera vendrá quien de casa te echará.
De furioso a loco, va muy poco.
De golosos y tragones están llenos los panteones.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
De hambre a nadie vi morir, de mucho comer, cien mil.
De hijos y de bienes, tu casa llenes.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
De inteligentes y de sabios, es perdonar injurias y olvidar agravios.
De la abundancia del corazón, habla la boca.
De la calle vendrá, quien de tu casa te echará.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
De la mala mujer no te guíes, y de la buena no te fíes.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
De la noche a la mañana, pierde la oveja su lana.
De la panza, sale la danza.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
De lengua me como un plato.
De limpios y valentones, están llenos los panteones.
De los enemigos los menos.
De los escarmentados, nacen los avisados.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
De médico, poeta y loco, todos tenemos un poco.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
De músico, poeta, y loco, todos tenemos un poco.
De nadie esperes, lo que por ti mismo hacer pudieres.
De necios es huir del consejo.
De ninguno has de decir, lo que de ti no quieras decir.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
De noche, todos los gatos son pardos.
De padres cantores, hijos jilgueros.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
De poder a poder, acuéstome con mi mujer.
De poeta y loco, todos tenemos un poco.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
De ruin madera no harás buena mesa.
De sabios, es cambiar de opinión.
De tal palo, tal astilla.
De tales bodas, tales costras.
De todos modos, Juan te llamas.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
De tus hijos sólo esperes, lo que con tu padre hicieres.
De un cólico de vino y espinacas no se muere ningún Papa.
De un hombrecillo iracundo, se ríe todo el mundo.
De una mentira, ciento se derivan.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Debajo de piel humana, muchas bestias se disparan.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
Decir, suele ser señal de no hacer, como ladrar, lo es de no morder.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
Del agua mansa me libre Dios, que de la turbia me libro yo.
Del agua vertida, nunca toda recogida.
Del ahogado, el sombrero.
Del amor al odio, sólo hay un paso.
Del árbol caído todos hacen leña.
Del bien al mal, no hay un canto de real.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
Del cuero salen las correas.
Del dicho al hecho hay mucho trecho.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Del jefe y del mulo, cuanto más lejos mas seguro.
Del mal, el menos.
Del monte sale, con que se arde.
Del ocio, nace el feo negocio.
Del plato a la boca, se cae la sopa.
Del que tiene dinero suenan bien hasta los pedos.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Del viejo el consejo.
Dentro de cien años, todos calvos.
Desde que se inventaron las excusas, nadie quiere ser culpable.
Desde que se inventó el soplar, se acabó el quemar.
Deseando bienes y aguantando males, pasan su vida los mortales.
Despacio al pensar, y pronto al ejecutar.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
Despacio, que llevo prisa.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa mas que el hacerlas.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
Después de comer, duerme la siesta; y pasea después.
Después de comer, ni un sobre has de leer.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
Después de estirar la pata, de nada sirve la plata.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Después de la tormenta viene la calma.
Después de niño ahogado, tapan el pozo.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
Después del arroz, pescado y tocino, se bebe buen vino.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
Después del gusto, que venga el susto.
Desvélate por saber y trabaja por tener?
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Días de mucho, vísperas de nada.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Dicen que es malo llegar a viejo, pero peor es no llegar a eso.
Dicen y dirán que la pega, no es gavilán.
Dichosos los ojos que te ven.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Dime con quien andas y si está buena me la mandas.
Dime con quien andas, y te diré quien eres.
Dime cuánto traes y te diré cuánto vales.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.