Ideas y estrategias para educadores

La acción razonada, valores y medio ambiente

Introducción

Al abordar la problemática ambiental desde la subjetividad de los sujetos, es decir, desde las creencias, los valores, las actitudes, las intenciones, los mitos, los deseos, y también desde el análisis conductual, se pueden proponer diferentes estrategias de acción tendientes al cambio de conductas relacionadas con el medio que se habita, sin desatender el contexto global.

Entendemos que los problemas ambientales son antes que nada un problema de tipo conductual, por lo que se plantea el estudio de las intenciones conductuales de los sujetos a partir de sus creencias conductuales y normativas, así como de sus actitudes.

Nuestra motivación principal, es la de contribuir en la formación de una nueva cultura ambiental a partir del fomento de valores que propicien una relación armónica entre las actitudes y las conductas de respeto hacia la naturaleza y entre los individuos. Entendemos el ambiente como el espacio natural y sociocultural en el cual nos desarrollamos y del cual formamos parte (De Alba y Viesca, 1992).

Marco de referencia

Al analizar el desarrollo de la problemática ambiental en el contexto mundial y local, observamos que éste ha estado íntimamente ligado a la historia del poder y de la corrupción, y que la falta de planeación tanto en lo económico como en lo político ha conducido a la crisis ambiental que padecemos hoy en día.

Nuestro país al igual que otros en vías de “desarrollo” ha pagado un costo ecológico muy alto en aras del progreso. Lo anterior sugiere que es necesario que los individuos asuman la realidad de manera diferente, modificando sus valores, sus actitudes, sus hábitos y sus costumbres, en relación al consumo de una gran cantidad de productos, que mas allá de ser necesarios, se convierten en perjudiciales para la propia salud y la vida del planeta. Por ello, la reorientación y formación de nuevos valores, así como, la modificación de actitudes, se hace urgente como un primer paso, sobre todo en los niños y los adolescentes. Sabemos que el adolescente convive más con su grupo de amigos y que disfruta de los trabajos colectivos, estableciendo lazos afectivos intensos y que cuando se les facilitan los medios para la toma de decisiones son creativos y se compromenten con sus ideas.

En la presente investigación se eligió trabajar con adolescentes debido a que las actitudes sociales se adquieren en esta etapa de la vida y se deben principalmente a la influencia de medio ambiente. (Hurlock, en Young, et. al. 1967).

En este estudio se utiliza por primera vez en el campo de la educación ambiental el Modelo de la Acción Razonada de Fishbein y Ajzen (1967, 1973, 1980), en la predicción de las intenciones conductuales de participar en campañas; evitar el consumo de productos que dañan la salud y el medio ambiente; y realizar acciones para llevar una vida sana. Se llevó a cabo entre estudiantes de nivel bachillerato de la ciudad de México.

La acción razonada y el estudio de las conductas ambientales

El interés por el estudio de las conductas proambientales, surge en la Psicología fuertemente vinculado a acontecimientos históricos, tales como la crísis energética que tiene lugar en la década de los setenta (Aragonés y Amérigo, 1991). Dentro de esta ciencia, dos enfoques claramente diferenciados responden al interés social por la preocupación por el ambiente y sus consecuencias. Uno es el vinculado a las técnicas de modificación de la conducta desde el enfoque conductista y el otro parte de la perspectiva actitudinal.

Fishbein y Ajzen (1975), han desarrollado una teoría general del comportamiento, que integra un grupo de variables que se encuentran relacionadas con la toma de decisiones a nivel conductual. Estos autores entienden al ser humano como un animal racional que procesa la información o la utiliza sistemáticamente, por lo que ha sido llamada Teoría de la Acción Razonada. Proponen un modelo (Fishbein y Ajzen. 1975, 1988) para entender la relación entre creencias, actitudes, intenciones y comportamientos de los individuos. La teoría permite mostrar cómo esta información puede ser empleada para el desarrollo de programas educativos o de otro tipo cuyo objetivo sea determinado en términos específicos.

Para estos autores (1967, 1973, 1980) las actitudes hacia un comportamiento determinado son un factor de tipo personal que comprende los sentimientos afectivos del individuo, sean de tipo positivo o negativo con respecto a la ejecución de una conducta en cuestión. Sostienen que muchos de los comportamientos de los seres humanos se encuentran bajo control voluntario, por lo que la mejor manera de predecir un comportamiento dado es la intención que se tenga de realizar o no realizar dicho comportamiento. Esta intención estará en función de dos determinantes: uno de naturaleza personal (actitudes) y otro que es reflejo de la influencia social, la cual se define como la la percepción de la persona sobre las presiones sociales que le son impuestas para realizar o no realizar un determinado comportamiento (norma subjetiva). Los autores destacan también que los individuos realizan un comportamiento cuando tienen una actitud positiva hacia su ejecución y cuando creen que es importante lo que los otros piensan acerca de lo que él debe realizar.

Fishbein, et al. (1988), otorgan un papel significativo a los grupos de referencia, ya que consideran la identificación con los referentes como uno de los primeros pasos de la aplicación de su modelo. De acuerdo con la teoría, cuando se han identificado la conducta, las actitudes y la norma, el mayor predictor de ellas es la intención correspondiente de la persona para realizar un comportamiento, en términos de acción, objeto, contexto y tiempo.

Modelo de la acción razonada

Método y resultados.

Se utilizó una muestra de 388 estudiantes, mujeres y hombres con un promedio de edad de 17 años. Se consideró como variable dependiente la intención conductual de los sujetos. Ésta se estudió a través de tres criterios conductuales: (1) Participar en campañas, (2) Evitar el consumo de productos que dañan la salud y el medio ambiente, y (3) Acciones para llevar una vida sana. Para el tratamiento de los datos, se empleó el procedimiento tradicional plantedo por los autores del modelo (Fishbein y Ajzen. 1975, 1988, 1990). Se aplicó un cuestionario con un formato de diferencial semántico. Se utilizó un análisis de regresión múltiple para predecir la importancia de cada uno de los componentes del modelo de manera independiente.

Los análisis mostraron que en la intención de los jóvenes, las actitudes son el componente mas importante, diferenciándose inclusive en otras dimensiones que explican detalladamente la dirección de las mismas, por ejemplo, “participar en campañas…”. La actitud se compone de dos factores: necesario y agradable. En “evitar el consumo…”; existe favorabilidad hacia el cambio de hábitos de consumo. En la actitud para “llevar una vida sana”, se identificaron dos factores, uno que implica la responsabilidad y otro lo benéfico de estas acciones.

Otro aspecto significativo, lo constituyó la relación entre las creencias de tipo normativo y la motivación para complacer a otros. Con ello se resalta que las consideraciones normativas son más importantes para los jóvenes, particularmente con respecto a la familia.

Es importante señalar que el componente norma subjetiva obtuvo bajas puntuaciones con respecto a los otros componentes, lo cual permitiría corroborar que durante este periodo de la vida el joven se resiste a las imposiciones de los adultos.

El psicoarte en la educación ambiental.

Se propone una metodologia de trabajo grupal empleando el psicoarte como técnica didáctica para propiciar un cambio en valores y actitudes que contribuyan a una nueva cultura ambiental, en el entendido de que con esta técnica se pretende una transformación en cuanto a la producción de conocimientos, el cambio en los vínculos sociales, el desarrollo de la personalidad y el de los valores.

De acuerdo con los objetivos de esta técnica (Vargas, 1996), se busca que el estudiante desarrolle su conocimiento a través de la investigación de las temáticas propuestas, con la intención de que reflexione y logre hacer aportaciones que le sean significativas a él y al grupo. Se pretende el desarrollo de la personalidad y de los valores, en especial a partir de la conquista del deseo y del lugar de cada participante como sujeto deseante.

Esto exige un trabajo a nivel de conciencia reflexiva, que se logra mediante el esfuerzo, el interés, la curiosidad y el compromiso, elaborando un conocimiento vivencial, racional y teórico que se conecte con la historia de cada sujeto, con su presente y su devenir. Despertar de la conciencia reflexiva para construir un proyecto de vida, despertar las fantasías de logro, su ideal del yo, es decir transitar del narcisismo a la socialización.

El psicoarte apunta a la transformación a partir de la producción del conocimiento. Concibe a la educación como un agente de cambio, y no sólo como reproductora o transmisora de modelos culturales y sociales. Permite que los docentes den a su palabra un nuevo significado, para que ésta hable de la verdad de la realidad cultural y social.

Los objetivos que persigue el psicoarte son tanto personales como sociales. Para lograrlos se plantea el trabajo en grupos pequeños de lectura compartida, en los cuales se vierten dudas, confusiones, cuestionamientos, reflexiones. Después se organizan grupos de expertos (ocho personas), con el fin de arribar a reflexiones colectivas y conclusiones así como al planteamiento de propuestas o alternativas. Posteriormente se intercambia el conocimiento entre los grupos (plenaria), y se realiza un análisis crítico y compartido de la temática que se aborda. Finalmente se lleva a cabo una dramatización o puesta en escena, cuyo propósito es la articulación entre lo teórico-cognitivo y lo afectivo-emocional, a través del cuerpo.

Conclusiones

La Teoría de la Acción Razonada puede ser utilizada para entender las actitudes hacia la problemática ambiental y algunas conductas contaminantes. Asimismo, la información obtenida podrá ser usada en el desarrollo de programas educativos, cuyo objetivo sea cambiar las intenciones conductuales de los estudiantes en relación a determinados criterios conductuales y/o conductas específicas.

Con el empleo del psicoarte se pretende transformar las actitudes, los valores y por consiguiente las conductas de los sujetos, por lo que se plantea como una alternativa de trabajo. Para el diseño de actividades relacionadas con la protección del medio ambiente, será importante, considerar a la familia, la escuela y al grupo de amigos, pues representan una fuente de estabilidad emocional para el adolescente. El cambio de actitudes es apenas el comienzo de un mejor manejo de los recursos naturales, empero las nuevas actitudes no siempre conducen a nuevas formas de comportamiento si éstas no se canalizan hacia acciones específicas. El psicoarte facilita la sensibilización y la toma de conciencia de los sujetos y los grupos en diferentes niveles, permitiendo una reflexión interna y mas duradera en cada uno de los sujetos.

Las condiciones actuales y la crisis económica por las que atraviesa nuestro país, retrasan aún más las expectativas de millones de mexicanos de acceder a mejores niveles en su calidad de vida, sin embargo, precisamente esta situación puede ser la que dé paso a una revaloración en cuanto a los estilos de vida y un respeto al medio ambiente al fomentarse el ahorro y el cuidado de los recursos naturales.

No existe solución única para estos problemas, por lo que es importante que se adopten modelos de desarrollo sustentable que permitan un progreso equitativo sin degradar los ecosistemas, que son el soporte físico y vital de todo sistema productivo. De igual manera se debe fomentar el cambio en los individuos para desarrollar una nueva cultura ambiental.

Autor(es): Telma Ríos Condado* y Eva Vargas Tentori
Fuente: Revista de educación / nueva época Jalisco México