La creatividad en los equipos

Si tomamos en cuenta que un equipo es una unidad social cuyo funcionamiento está bajo el control de sus integrantes y cuyo proceso se puede hacer cada vez más eficiente y eficaz, vislumbraremos la importancia de la formación de sus miembros.

El simple hecho de pertenecer a un equipo es un elemento que contribuye a nuestra educación. El compartir ideas y conocimientos con nuestros semejantes siempre resulta una contribución positiva al desarrollo personal, que, a su vez, impulsa el crecimiento colectivo.

Cada ser humano aporta sus sentimientos, vivencias y experiencia previa, de los que se enriquecen los demás. El compartirlos para obtener una visión de lo que se quiere lograr a través del trabajo en común facilita enormemente la identificación y redacción de sus objetivos y metas, bases fundamentales del accionar del equipo.

Tanto la dinámica del grupo, como las características personales de cada uno de sus integrantes, determina que no exista un “líder absoluto” (o natural, como suele decirse), sino que cada miembro, en determinado momento, deba cumplir el rol de liderazgo, e incluso que existan ocasiones en las que hay más de un líder. Es necesario estar preparado para asumir esta responsabilidad, optando por una actitud positiva y abierta al aprendizaje continuo.

De esta manera, cada persona será capaz, en el momento en que lo precise, de utilizar sus conocimientos para producir una innovación o corrección de rumbo que lleve al equipo a una situación de crecimiento colectivo. En esto consiste la creatividad personal, que si es aprovechada por cada uno de los miembros, llevará al equipo a convertirse en una organización pujante, capaz de renovarse continuamente.

Ser creativo es sinónimo de ser capaz de crear, de producir algo nuevo. La creatividad de sus integrantes actualiza constantemente al equipo, brindándole continuos elementos de crecimiento. Esta innovación permanente es un excelente recurso de formación, que comprende de alguna manera a todos los miembros del grupo.

La creatividad del o los líderes de turno vigoriza los valores y la comunicación interna. A su vez, esta situación favorece el sentimiento de pertenencia, la iniciativa y el compromiso de cada uno de los miembros, con el consiguiente enriquecimiento del grupo humano, actuando como un todo.

A medida que las aptitudes maduran, la creatividad permite identificar y analizar los problemas desde una óptica positiva, permitiendo encontrar mejores alternativas de solución. Produce una apertura de la mente que permite vislumbrar opciones cada vez mejores para vencer las limitaciones, que en muchas ocasiones no son reales, sino impuestas por una visión parcial, creada por parte del grupo.

Un equipo constituido por personas que se capacitan, y aprovechan los conocimientos adquiridos para renovar los métodos de trabajo, está destinado a triunfar en la búsqueda de los logros necesarios para mejorar su efectividad. Sus integrantes gozarán de una sensación de eficiencia y satisfacción que facilitará enormemente la tarea y la toma de decisiones.

Fuente: www.geocities.com