Ideas y estrategias para educadores

La relación educador – educando

Anteriormente surge con frecuencia la necesidad de determinadas actitudes por parte del docente como elemento imprescindible para lograr resultados satisfactorios. Lamentablemente, es muy frecuente escuchar quejas de estudiantes al respecto, la mayoría de ellas con fundamento sólido.

Toda persona que abraza la carrera docente tiene bien clara la importancia de su labor como colaborador imprescindible del proceso de crecimiento personal y preparación para la vida. A veces los problemas personales y las dificultades crecientes a que nos enfrentamos, ocasionan que algunos adopten actitudes que no condicen con esta esencial función, lo que determina la necesidad de una revisión continua y crítica, que incluye los conocimientos, metodologías y actitudes, de nuestro desempeño frente a los educandos.

Siempre recordaré cuando, luego de tratar un tema difícil, pregunté a un alumno cómo se sentía y me respondió mirándome con asombro: “es la primera vez que un profesor me pregunta cómo me siento.” En ese momento comprendí que no basta con quererlos y preocuparse por ellos, hay que demostrárselos para que se sientan seguros, y de esta manera tengan mayores posibilidades de desarrollarse como personas.

Un psicoterapeuta reconocido, Carl R. Rogers, indica que para ayudar a una persona a cambiar es imprescindible comprenderla y brindarle la seguridad de que es respetada y aceptada tal cual es. Un educador que enfrenta la realidad con mentalidad positiva y utiliza los conocimientos como herramientas para poner a los educandos en contacto con la vida, logra que éstos se motiven.

La motivación es un deseo que nos impulsa a hacer algo y desempeña siempre un papel fundamental en la conducta humana y social, favoreciendo el rendimiento en el trabajo y ayudando a que cada individuo encuentre las estrategias más adecuadas a su personalidad.

Si bien una gran cuota de responsabilidad corresponde al docente, debemos tener bien claro que el proceso educativo es un fenómeno social y colectivo, lo que implica que también existe una cuota de responsabilidad por parte de los padres, y fundamentalmente, del propio estudiante.
Cuando se trata de niños o jóvenes, los padres debemos ser conscientes que somos los primeros responsables de la educación de nuestros hijos, y buscar una comunicación fluida con los docentes para aunar esfuerzos en pro de la eficacia del proceso.

Difícilmente podrá orientarse adecuadamente una persona que recibe señales contradictorias respecto a lo que se espera de él o lo que se piensa es mejor para su realización como ser humano. Si existe madurez en la relación institución educativa – familia, la colaboración mutua favorecerá notablemente la transformación deseada para bien del estudiante. Por esto, si las condiciones no se dan, los padres tienen el derecho y el deber de exigir un ámbito de participación que les permita intercambiar ideas y colaborar con los responsables de la educación formal de sus hijos.

Por su parte, los estudiantes deben tomar conciencia que el proceso educativo es bidireccional. Por su propio bien, no pueden limitarse a ser meramente receptivos. Son los mejores críticos que pueden tener los docentes, quienes tenemos la obligación de escucharlos y valorar sus propuestas.

Este intercambio debe realizarse en un clima cordial por ambas partes, ya que solamente se obtienen frutos cuando se trabaja en un ambiente de tranquilidad y tolerancia mutua, benéfico para todos los involucrados en la tarea. Hay que finalizar con las situaciones, lamentablemente bastante frecuentes, en las cuales se crea un enfrentamiento entre el educador y los educandos debido a que cada uno de ellos piensa que posee la razón absoluta y no realiza un esfuerzo por flexibilizar la situación.

Si todos ponemos empeño, seguramente lograremos que la transformación y realización de los seres humanos, objetivo fundamental de la educación, constituya un encuentro cálido y auténtico entre todos los involucrados, que obtenga como resultado una verdadera mejora en la calidad de vida de los participantes y la totalidad de las personas directamente relacionadas a ellos.

Fuente: www.geocities.com