Sueños fundamentales en la vida de Julio César

Dos de los más célebres momentos de la vida de Julio César esto es, el cruce del Rubicón y su propia muerte estuvieron signadas por los sueños.

Pero más dramático aún es este ejemplo por cuanto veremos cómo la buena fortuna le acompañó cuando interpretó correctamente uno y cómo la muerte le encontró cuando hizo caso omiso de otro.

En el primer caso, cuando él se hallaba aún en las Galias, soñó que se acostaba con su propia madre. La visión de ese incesto le dio valor - después de una semana de tergiversaciones - para cruzar el río y lanzar sus legiones sobre Roma y entrar en ella sin hallar resistencia alguna.

¿Cómo fue posible esto?

En aquel entonces los augures, que eran quienes interpretaban los sueños, consideraron el incesto como buena señal para la posesión de la tierra, puesto que la madre del sueño de César no era otra que la Madre de Roma.

Por desgracia, años después, el ya entonces Emperador de Roma hizo caso omiso del sueño de Calpurnia, su mujer, que había soñado que lo alzaba en sus brazos, acuchillado y sangrante, así como de otros avisos acerca de la conspiración que finalmente lo asesinó.