Espasmo del sollozo

Son aquellas crisis o berrinches en que el niño se priva o deja de respirar sacando el aire de sus pulmones o deteniendo la respiración (apnea) mostrándose rígido y con un leve tono azuloso en labios y dedos (cianosis).

Son momentos verdaderamente angustiosos, por eso se recomienda realizar una evaluación completa del niño que presenta espasmos del sollozo para establecer un diagnóstico y poder actuar con tranquilidad, pues las crisis generan angustia y ansiedad en los padres.

Causas

  • Contrariedad
  • Capricho
  • Sorpresa
  • Frustración
  • Temor
  • Coraje

Estudios demuestran que no es una enfermedad orgánica ni psíquica, ni del sistema nervioso, el Dr. Saúl Garzo Moral del Hospital Infantil de México explica: “si el espasmo del sollozo se repite durante el día se está manejando conductualmente de forma equivocada, el niño está utilizando el espasmo como forma de comunicación infantil”; si usted acude inmediatamente para evitar el llanto y reducir el número de espasmos el resultado será contrario.

¿Qué se debe hacer?

Tener en claro que estas crisis no pone en peligro la vida ni el desarrollo del niño, tampoco deja secuelas. Dependiendo del manejo que usted le dé conseguirá que el niño lo haga menos frecuente hasta que desaparezca. En la mayoría de los casos desaparece antes de los 6 años, la mayoría de niños aprenden a manejar la situación a su favor logrando ser complacidos en sus caprichos u optan por “parar de respirar”, por eso es tan importante no darle mayor atención para que el niño no lo haga intencionalmente, se recomienda sin embargo consultar con el pediatra quien generalmente despeja las dudas.

Pasos a seguir para lograr un mejor manejo:

  • Mantenerlo vigilado, sin que él lo note.
  • No demostrarle al niño su angustia.
  • No pegarle, esto no resolverá nada y por el contrario será contraproducente.
  • No intente detener el espasmo.
  • No intente maniobras de resucitación, podría lastimarlo.
  • Déjelo dormir una siesta, esto lo reconfortará.
  • Podemos evitar las crisis antes de que el niño logre su propósito distrayéndolo, cambiando de juego o actividad.

Fuente: www.avantel.net/~cedicalera

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