La Valeriana

La valeriana pertenece a la familia de las valerianáceas, y las partes utilizadas es el rizoma y las raíces.

Su recolección debe realizarse a finales de otoño y poner a secar a la sombra, después de limpiarlas bien.

Sus componentes activos son aceite volátil incluido el ácido valeriánico, ácido isovaleriánico, borneol, pineno, canfeno y alcaloides volátiles.

Gracias a estos ingredientes, se le conocen propiedades sedantes, hipnóticas, antiespasmódicas, hipotensoras y carminativas.

Esta planta se considera como una de las nervinas más potentes con las que se cuenta, y de hecho aún la medicina ortodoxa lo reconoce así, tanto que es incluida como sedante en muchas farmacopeas.

Con el objetivo de reducir tensión o estrés, la ansiedad, el exceso de excitabilidad y los estados histéricos, se puede usar sin temor alguno. Además, es muy eficaz para contrarrestar el insomnio con un sueño natural y reparador.

Además, como hierba antiespasmódica es empleada para combatir los calambres y cólicos intestinales, así como para los dolores menstruales. Además, está indicada para cualquier dolor provocado por la tensión, la migraña y el dolor reumático.

La valeriana puede combinarse con tercianaria para aliviar la tensión, y con pasionaria y lúpulo para atacar el insomnio. En el caso de los calambres, se puede combinar con mundillo.

La infusión de la valeriana se prepara virtiendo una taza de agua hirviendo sobre 1 ó 2 cucharaditas de la raíz y se deja reposar durante 10 ó 15 minutos, y se toma cada vez que sea necesario. De tintura hay que tomar entre 2 y 4 ml. tres veces al día.

Fuente: www.solonosotras.com

Web Advertising