Atención a pacientes en fases terminales

Encarnar y desencarnar son fases importantes en la vida del alma, ya que suponen cambios trascendentes de planos de conciencia y por ello la atención correcta en estos momentos tiene una gran importancia. Todo ello debe generar una serie de medidas y consideraciones como se listan a continuación:

- Se debe mitigar el dolor físico si lo hubiere, para que desencarnar sea lo más dulce posible; para ello hay que acudir a médicos amigos que sean capaces de afrontar e indicar lo mejor para el enfermo en ese momento, no entrando aquí en temas de eutanasia que podrían crear una innecesaria confrontación. Afortunadamente, existe una extensa farmacopea con la que se puede desconectar del medio ambiente a los pacientes en situación terminal. Todo ser humano tiene el derecho a vivir y desencarnar dignamente; nunca se hace tan precisa una mano amiga como en esta situación, a la hora del Gran Viaje.


- Mitigar el miedo, la ira o el resentimiento, procurando transmitir sensaciones de paz que el enfermo necesita perentoriamente.

- Evitar por todos los medios cualquier cosa que pueda perturbar al que va a desencarnar, sobre todo psicológica y mentalmente, no trasmitiéndole problemas, noticias desagradables o hechos que de forma innecesaria puedan molestarle. Es mil veces mejor una actitud muy positiva y de simpatía.

- El conocimiento de la certeza de la desencarnación puede beneficiar a unos y perjudicar a otros, por lo tanto hemos de ser muy cautos en esta cuestión, aunque por norma general el enfermo lo intuye, incluso la mayoría están dispuestos a dejarse engañar. Pero no es justo dar ni quitar esperanzas que puedan suponer una gran mentira.

- A los enfermos en fases terminales hay que complacerlos al máximo en sus peticiones, dentro de lo posible, procurándoles libros, prensa, revistas, música, comidas, etc.

- La cara y la frente hay que mantenerlas frescas, el cuerpo limpio y perfumado, la boca húmeda, los pies cálidos y la ropa limpia.

- Tenerlo lo más tranquilo posible, usando si es necesario los fármacos que sean adecuados, no molestarle con problemas materiales o espirituales que vayan en contra de su voluntad.

- A la mayoría de las personas les gustaría desencarnar en su casa, de ahí que cuando en los hospitales nos informen de su próxima desencarnación, lo más adecuado es pedir el alta voluntaria y llevárselo a su domicilio.

- No permitir, bajo ningún concepto, que se usen medios terapéuticos que alarguen de forma innecesaria el tiempo de agonía y desencarnación; ello marca de alguna manera al alma, transmitiéndose en posteriores experiencias en forma de miedo al desencarnar, y con más razón si el enfermo lo pide.

- La estancia donde repose el enfermo debe estar siempre limpia y ordenada, con olor grato y a ser posible con la presencia de flores. Ventilar la estancia todos los días y huir de los cuartos tétricos y oscuros. Cambiar las ropas con frecuencia mayor a la habitual. Vigilar los rincones para que no se acumule suciedad.

- Hay que proporcionarle la ayuda espiritual que el enfermo demande, atendiendo a sus creencias en vida, sin imponer jamás contra su voluntad nada que pueda perturbarle.

- No hablar nunca, incluso en cuartos contiguos, del tiempo que le queda ni comentarios negativos que el enfermo pueda oír, ya que en los trances agónicos se puede desarrollar una hiperacusia muy importante.

- No es bueno que se reciban muchas visitas, excepto las de los más íntimos, y personas a las que ha visto habitualmente; si el enfermo quiere ver a alguna persona en especial, hay que intentar buscarla como sea, recurriendo al teléfono cuando ello sea muy difícil.

- Procurar no llorar en su presencia ni llevar indumentaria triste, más bien mantener el ánimo optimista y alegre y si es posible llevarle un regalo testimonial.

- Si el enfermo tiene conocimientos sobre el trance de desencarnar, sin temor ni miedo, los que tengan capacidad, pueden ofrecerse para recordar o transmitir lo que sucede y dar sabios consejos que sirvan de inestimable ayuda en tal trance.

- Si bien todos los puntos expuestos son una guía ideal de la desencarnación de una persona, si debido a multitud de factores no se pueden llevar a cabo, en modo alguno puede llevarnos a desconsuelo o dramatismo, ya que el destino también tiene que escribir sus líneas.

Fuente: www.editorial-na.com


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