Depresión infantil

La depresión infantil puede definirse como una situación afectiva de tristeza mayor en intensidad y duración que ocurre en un niño. Se habla de depresión mayor, cuando los síntomas son mayores de 2 semanas, y de trastorno distímico, cuando estos síntomas pasan de un mes.

La depresión es el cuadro clínico más frecuente y el que potencialmente tiene más peligro de mortalidad debido a las conductas suicidas. Sin embargo sentirse triste no es un síntoma suficiente para diagnosticar una depresión. Esto es importante ya que el síntoma de tristeza, como síntoma lo vamos a encontrar en la mayoría de los cuadros patológicos.


La principal característica sería una disfunción y una alteración en el estado de ánimo, alteración que se traduce en un estado que va de la manía a la depresión. En la depresión existe un descenso de la actividad vital que se manifiesta a través de alteraciones en el funcionamiento total de la persona, es decir, en lo laboral, social, afectivo, etc.

En sus formas más leves aparece como un descenso del humor que se muestra principalmente como una falta de respuesta emocional a las actividades cotidianas. Los pacientes pueden quejarse de un sentimiento de apatía y de una insensibilidad. Cuando la enfermedad es muy severa el conjunto de síntomas son el abatimiento, sentimientos de culpa y pensamientos de suicidio. En los niños se puede manifestar a través de conductas de aislamiento, de agresividad, de aislamiento y baja en el rendimiento académico.

Qué se puede hacer en esos casos

No ignore los síntomas de depresión
Dé más atención de lo normal a su hijo. Juegue con él y así le será más fácil hablar sobre sus problemas. Lea libros infantiles con temas relacionados, dibuje, pinte, construya un puzzle con su hijo. Debe dedicarle un momento especial y único y así, crear un ambiente más cercano y de confianza.

Hágale preguntas y esté atento a las pistas
Un niño en edad de escolarización primaria puede llegar a decir “soy tonto”. No se trata simplemente de apoyarlos diciéndoles que no lo son, pregúnteles sobre el porqué piensa que es así, si pasó algo en la escuela, etc. El niño podrá contestar diciendo que todo es una porquería. Y entonces pregúntele qué es lo que le parece malo. Lo importante es indagar sobre lo que piensa el niño. El niño necesita de atención, del interés por su parte.

Establezca y mantenga las rutinas
El niño necesita sentirse arropado por una disciplina. Se sienten colaboradores y partícipes cuando se establece un horario para cada actividad. Los “límites” los piden él. Por ejemplo: no existe nada más cálido y lleno de afecto como leer un cuento antes de dormir, y ser bien arropado en su camita. De esta forma estarás diciendo al niño que los problemas no son culpa de ellos. Que todo continúa como antes y que él es importante para ti.

Esté atento por si el niño tiene estrés
Es necesario reevaluar el calendario diario de actividades del niño. Pregúntese si tu hijo no está haciendo demasiadas cosas. Si no le estás sobrecargando de actividades. Puede que el niño se siente cansado y estresado.

Tranquilice a su niño
Nada mejor que mimarlos y a la vez averiguar sobre su rutina. Estar pendiente sobre el tipo de comida que más le gusta, si duerme toda la noche, si necesita de nuevas actividades y rutinas.

Busque tratamiento médico en el caso de que su hijo empiece a aislarse, comportarse mal, o a hacer comentarios negativos sobre él mismo. Tendrás que confiar en su instinto. Si ves que su niño ha sobrepasado el límite de la normalidad, busque ayuda y apoyo medico. El diagnóstico y tratamiento temprano de la depresión son esenciales para los niños deprimidos. Comente el caso con el pediatra.

Fuentes: guiainfantil.com/ psicologoinfantil.com / consultasexual.com.mx


Obtener tu constancia digital mejora tu currículo
la constancia se entregra en formato PDF
directamente en tu email.