Las vacunas
Su aplicación permite reducir el gasto hospitalario y el absentismo laboral
La investigación científica ha hecho posible que enfermedades hasta no hace muchos años graves, y que, incluso, producían la muerte de los que las padecían, desaparezcan o vean reducidos sus síntomas. Esto es posible gracias a las vacunas, cuya aplicación no sólo mejora la calidad de vida de las personas, sino que, además, permite disminuir el gasto farmacéutico y el derivado de los ingresos hospitalarios, así como el absentismo escolar y laboral. Sin embargo, resulta cuanto menos paradójico que no exista un único calendario de vacunaciones para toda España, así como que en ninguno de ellos se incluyan dolencias tan comunes hoy en día como la gripe o la varicela.
Diferentes calendarios, ¿por qué?
Las vacunas proporcionan un estímulo para que el organismo sea capaz de producir anticuerpos específicos, es decir, para que el cuerpo humano genere defensas contra determinadas enfermedades.
Con una primera dosis se alcanzan los niveles adecuados de anticuerpos, que se mantendrán en el organismo gracias a las dosis de recuerdo, según indica Manuel Carnero, facultativo especialista del área de Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria de Málaga. Así, desde la infancia se adquiere una inmunidad de modo artificial para prevenir la enfermedad a largo plazo.
Aunque las diferencias entre los distintos calendarios de vacunación no son muy sustanciales, el secretario del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría y médico del Instituto de Salud Carlos III, en Madrid, Francisco Giménez, aboga por unificar criterios, teniendo en cuenta que “estamos en un país homogéneo”, donde las características que puedan darse en Andalucía no difieren mucho de las que haya en Cataluña y, por tanto, “no resulta lógico” que en una Comunidad se vacune contra una enfermedad a una determinada edad y en otra, a una distinta.
Un ejemplo de calendario de vacunaciones sería el siguiente:
Recién nacidos: Hepatitis B (en el hospital, nada más nacer, aunque algunas comunidades autónomas la ponen a los 2 meses de vida o, incluso, más tarde).
A los 2 meses: Haemophilus Influenzae tipo B (Hib) (produce meningitis); Difteria/Tétanos/Tos ferina; Hepatitis B (en el caso de los hijos de madres portadoras de hepatitis B recibirán la segunda dosis de vacuna al mes de vida); Poliomielitis (polio); Meningococo C (provoca también meningitis).
A los 4 meses: Hib; Difteria/Tétanos/Tos ferina; Polio; Meningococo C.
A los 6 meses: Las mismas que a los 2 meses.
A los 15 meses : Hib; Difteria/Tétanos/Tos ferina; Polio; Triple Vírica (paperas/sarampión/rubeola) (los niños con riesgo especial recibirán primero la vacuna de sarampión a los 9 meses).
A los 6 años : Difteria/Tétanos/Tos ferina acelular; Polio; Triple Vírica.
A los 11 años : Triple Vírica (sólo para los niños que no hayan recibido dos dosis con antelación).
A los 12 años : Hepatitis B (tres dosis: después de la primera, una segunda al mes y una tercera a los seis meses siguientes).
A los 14 años : Tétanos/Difteria (adultos).
Adultos : Tétanos/Difteria; Tos ferina acelular (dosis de recuerdo cada diez años).
Fuente: www.consumer.es