Relaciones obsesivas
Obsesionarse por una persona o una relación es síntoma de adicción. Puede darse porque el individuo se siente tan necesitado, tan inseguro que se aferra a esa persona como si fuera su salvación. No es el deseo normal de unión sino de un hambre poderosa, insaciable, que distorsiona su sentido de la realidad. Esto le lleva a una relación obsesiva de superposesión, donde cualquier pequeña discusión es un profundo rechazo. La adicción al amor es sufrimiento.
Normalmente son personas que han desarrollado en su vida un profundo miedo al abandono, y por eso a la hora de enamorarse son posesivas y celosas, con excesiva sensibilidad a la crítica y al rechazo. Esto explica algunos casos de maltrato, donde la mujer es capaz de soportar cualquier vejación antes que ser abandonada. Las personas con baja autoestima son más proclives a la dependencia, y a la necesidad de “pegarse” a alguien para sentirse seguros.
Las relaciones obsesivas terminan destruyendo la autoestima de las persona, rompen hogares, dañan a los hijos y llegan a acabar con la vida de muchos.
En esta forma de “amar” hay dos en el juego, el obseso y quien cree que esta siendo amado, que cree que es importante…hasta que descubre en la pesadilla que está metido.
Señales:
• La persona obsesiva busca tener poder, dominio y control sobre ti
• Te aísla de tu familia, de tus amigos, de tu trabajo hablándote mal de ellos.
• Te chantajea con que se morirá si lo dejas.
• Amenaza con matarse o hacerte daño.
• Quiere controlar tus tiempos, tus actividades, tus salidas.
La diferencia entre el amor verdadero y una relación suicida la encontramos en la reciprocidad: en el primer caso, ambas partes se encuentran en disposición para convivir; en el segundo, el sentir deriva de una sola persona, quien se mueve más en sus deseos que en la realidad, publica.
El encaprichamiento y la obsesión no son una cuestión de sexo. Hombres y mujeres, en un mismo porcentaje, se aferran a no entender que el amor se ha terminado y lo único que se limitan a hacer es volver al sentimiento una enfermedad de la cual no desean salir, indica la Asociación mexicana de terapia familiar, quien señala tres teorías sobre el origen de las relaciones suicidas:
1) Dependencia. El mundo gira en torno a la opinión que emite la otra parte de la pareja, si ésta determina que las cosas ya no funcionan y lo mejor es un rompimiento, la contraparte, el dependiente, no podrá percibir su vida sin tener quién la resuelva; es entonces cuando buscan de cualquier forma abrazarse al ser humano que por un lapso de su vida les ha servido de salvavidas: “Si me dejas… me mato”.
2) Posesión y egoísmo. En el nombre del amor se pueden ocultar pasiones ajenas a lo que entendemos por ese sentimiento. Un motivo por el cual las personas desean continuar con una relación es el egoísmo: “Si no es conmigo, no será feliz con nadie”.
3) Inseguridad y cobardía. Cuando el final se comienza a dejar ver, al miedo de enfrentar la soledad y la baja autoestima se suman a la idea de no ser capaces de reconquistar a otra persona: “Tú eres lo mejor que me ha pasado, no soy nadie sin ti”.
En todas y cada una de estas situaciones, el egoísmo sobrepasa los límites y una convivencia que se hace por voluntad, termina siendo por obligación o responsabilidad.
Fuentes: de10.com.mx / tuotromedico.com / radio.rpp.com.pe
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