Cómo tratar el trastorno del sueño infantil
Las enfermedades del sueño, también denominadas trastornos del sueño, corresponden a un amplio grupo de desórdenes que afectan el desarrollo normal del ciclo sueño-vigilia. Algunos trastornos del sueño pueden ser lo bastante serios como para interferir con el funcionamiento normal físico, mental y emocional.
Durante la infancia existe una gran variabilidad en cuanto a las necesidades aparentes de sueño. Se ha calculado que una el veinticinco por ciento de los niños en edad preescolar suelen despertarse por la noche. No obstante es muy raro encontrar algún adulto que presente trastornos por no haber dormido lo suficiente durante su infancia. Algunos niños duermen tranquilamente toda la noche, incluso durmiendo la siesta durante el día, mientras que otros solo duermen profundamente durante periodos de dos horas y no suelen necesitar siesta. A pesar de esto, ambos tipos de niños crecerán igual de sanos, inteligentes y felices.
Por otro lado, su importancia en la infancia se ve incrementada por tres razones fundamentales:
1. El sueño es para el niño la actividad en la que más horas invierte.
2. Hay una estrecha relación entre los problemas nocturnos y las alteraciones diurnas de comportamiento.
3. Las alteraciones de los patrones del sueño del niño producen stress familiar y disfunciones escolares.
Principales trastornos del sueño en la infancia:
- Negarse a ir a la cama
- Levantarse durante la noche
- Terrores nocturnos
- Pesadillas
- Sonambulismo
- Insomnio
- Hipersomnia
- Narcolepsia
Los problemas en el momento de acostarse son muy frecuentes entre los 2 y los 5-6 años; su paradigma en el insomnio por hábitos incorrectos, están condicionados por tres factores:
• Condiciones exteriores defectuosas: ritual, ruido, luz, cohabitación.
• Presión externa inadecuada: rigidez excesiva, oposición…
• Estado de ansiedad.
Las manifestaciones clínicas son diversas:
• Oposición a acostarse: grita, se levanta…
• Rituales al acostarse: frecuentes entre 4-6 años.
• Fobia a acostarse: Aparece hacia los 2-3 años. Exige la luz encendida, la mano…
• Insomnio auténtico: Típico en preadolescente-adolescente.
Herramientas para padres
1. Las intervenciones conocidas como rutinas positivas son útiles cuando un niño suele quedarse despierto hasta tarde y no se acuesta. En estos casos hay que inculcarle un estricto régimen de comida, baño y cama. La rutina debe comenzar 20 minutos antes de la hora en que el niño se duerme. Ante cualquier resistencia, la respuesta debe ser “es hora de dormir”, mientras se coloca al niño de nuevo en su cama.
2. La extinción graduada es efectiva cuando el niño no se queda dormido. Consiste en ignorar los berrinches por un tiempo determinado de antemano. Una vez que comienzan los gritos y los llantos, hay que esperar unos minutos antes de entrar en la habitación para acostar al niño de vuelta en la cama diciendo “es hora de dormir”.
3. En cuanto a aquellos pequeños que se despiertan frecuentemente por las noches, el despertar programado es muy útil. Durante varios días hay que tomar nota de las horas en las cuales el niño suele despertarse, en las noches siguientes se procede a despertarlo entre 15 y 60 minutos antes de que se despierte espontáneamente. A medida que se rompe este hábito, las intervenciones deben ir reduciéndose.
4. Otra alternativa más drástica es la llamada extinción: ignorar sistemáticamente el llanto y las pataletas del niño. Cuando llegan a los oídos paternos los primeros signos de que este se ha despertado, hay que ir a su habitación sólo para comprobar que no está enfermo y, de ser necesario, cambiarle los pañales.
Según la revisión de estudios sobre los trastornos del sueño infantiles realizada por Ramchandani, los sedantes, que con excesiva frecuencia son utilizados en el tratamiento de las dificultades para dormir y los despertares nocturnos, sólo son útiles en algunos casos y a muy corto plazo.
Fuente: es.wikipedia.org / rincondelvago.com / neurologia.rediris.es / cyberpediatria.com
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