El cuarto del bebé
El primer paso para planearlo es conocer el espacio, observa la luz en diferentes momentos del día, toma las medidas de tu cuarto para que con ellas puedas hacer las compras necesarias en cuanto a muebles y accesorios.
¿Tema o color?
Temas hay muchos y muy variados, el detalle está en que si nos “casamos” con algún tema, no nos queda mucho margen para otro tipo de elementos porque nos rompería definitivamente con el estilo de la habitación.
Ahora que si nos decidimos por color las opciones se abren como abanico, desde la variedad de colores, el mundo de tonos y las técnicas de aplicación.
La cuna
Cuando compres la cuna, fíjate que entre los barrotes no haya una separación mayor a los 7.5 centímetros, así como materiales bien pulidos y tornillos fuera del alcance, para evitar rasguños. Los barrotes de la cuna deben estar por encima del colchón, revisa que el lado abatible este perfectamente asegurado para evitar que se nos baje intempestivamente y lastimemos a nuestro bebé o a nosotros mismos.
Iluminación
Lo ideal son tres puntos de luz en la habitación, la del techo o plafón, alguna de pie o buró y una más pequeña para el nivel del piso. Es ideal que la luz nos ilumine suficiente pero “suavemente”, y la luz auxiliar solo lo suficiente para checar el sueño del bebé. Procura utilizar focos fluorescentes en tonos cálidos en vez de hológenos o incandescentes, ya que estas producen calor.
En las ventanas
¿Cortinas, persianas? Existen telas maravillosas con los más variados estampados, colores y texturas, si tu intención es incluirlas como un detalle decorativo, para las cortinas lo ideal es que terminen 5 centímetros por debajo y a ambos extremos de la ventana para evitar filtraciones de luz, procura incluir black out en tus cortinas e instalar tensores para los cordones y evitar así que queden sueltos.
Fuente: Top la Revista
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