¿Cómo formular una visión?

Sin duda, los principales ingredientes para producir una imagen atractiva del futuro es la necesidad de triunfo para dejar atrás conformismo y una gran capacidad imaginativa o chispa para cristalizar esta inquietud.

Pero cualquier imagen tendrá un valor reducido si no hay en ella un cierto grado de oportunismo o si está fuera del alcance de la organización, por lo que en la formulación de la visión deben confluir tres clases de pensamientos: qué se quiere, qué se espera y qué es posible hacer.

Algunas interrogantes que pueden servir de estímulo para echar a volar la imaginación son del siguiente tipo:

¿A qué se aspira?
¿Qué hará única a la organización?
¿Qué distinguirá al producto?
¿Qué contribución especial se hará al cliente?
¿Qué proyecto o qué cambio se consideraría especialmente bueno?

Por este medio se esperaría contar con una primera idea, para ir armando una imagen mejor y más completa que constituye la visión de la organización.

Esta visión puede ser tan precisa como un proyecto o llegar a ser un tanto vaga como un sueño, lo que no debe ser motivo de preocupación, ya que la visión no radica en los detalles, sino en su capacidad para importar valores desde el futuro y para dejar ver nuevos arreglos, con lo que se reta y estimula al cambio.

Por tanto, los criterios para juzgar la visión se deben centrar en lo siguiente:
* ¿Es atractiva? ¿Va con los tiempos? ¿Parece lograrle?

Fuente: www.emexico.gob.mx

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