Lidiar con el Jefe
Saber manejar la relación con quien manda requiere de aprender ciertos recursos de comportamiento que contribuirán a construirle una mejor imagen profesional ante sus ojos. Es por ello que hoy quiero compartir con ustedes algunos de ellos.
Primero, establezcamos que el jefe es el jefe, no nuestro “cuate”, y una cosa es que nos trate con calidez y confianza y otra que aprovechemos el viaje para contarle nuestras intimidades y problemas personales. De hecho le recomiendo que no comparta con él ningún problema que pudiera demeritar su imagen personal, asuntos del tipo divorcio, deudas difíciles o chismes de algún otro personaje importante de la oficina.
Segundo, cuando surja alguna situación de desavenencia motivada por las decisiones que el jefe haya tomado y que le afectan a usted directamente, jamás se atreva a criticarlas delante de otros compañeros de la oficina. Usted jamás sabrá quien de ellos se constituirán en la “la mano amiga” que irá con el chisme ante su jefe presentando su inconformidad magnificada y además agregando su pésima actitud de crítica. Por supuesto que su jefe reaccionará negativamente ante usted y empedará a deteriorarse la relación. Mejor sea discreto y busque el momento propicio para tratarle el asunto que le perjudica y expóngaselo de manera amable pero firme, procurando dejar en claro su posición y argumentos al respecto.
Tercero, jamás tenga con su jefe una conducta táctil que vaya más allá del apretón cordial de manos, cualquier otro tipo de toques físicos o palmoteos tenga por seguro que serán mal recibidos, así que no lo jale del brazo para llamar su atención, no le toque la corbata mientras le hala, no le sacuda el saco si trae alguna basurita (o caspa) ni se permita abrazarlo por cualquier motivo que no sea el felicitarlo el día de su cumpleaños.
Cuarto, no se pase de listo tratando de estar siempre cerca de él cuando en ocasiones esa posición no le corresponda, por ejemplo, al realizarse una junta interna, en una comida de negocios o en el avión, cuando tengan que compartir un viaje. Respete su independencia, no lo atosigue, pero manténgase alerta por si lo necesita.
Quinto, cuide mucho su comportamiento cuando conviva socialmente con su jefe, de tal manera que jamás vaya a dejar de asistir a una fiesta o reunión a la que él le haya invitado, pues se sentirá doblemente despreciado; él lo distingue considerándolo…¿y usted lo deja plantado?. Durante la reunión social no aproveche su cercanía para tratarle asuntos del trabajo, para pedirle favores personales o para quejarse de compañeros laborales. Y por favor jamás vaya a emborracharse y hacer el ridículo en una fiesta en donde él haya estado presente, las consecuencias del ridículo que haya hecho y de las tonterías que haya dicho no tardarán en reflejarse en su trabajo.
Autor: Víctor Gordoa
Fuente: Revista Costco
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