Calentadores de Agua
El calentador es el segundo aparato que más gas consume (después de la estufa). Su va a comprar un calentador nuevo, no olvide revisar la etiqueta amarilla que sirve para señalar la eficiencia de su aparato en consumo de energía. Aunque la mayoría de los calentadores de agua duran entre diez y quince años, le conviene comprar uno nuevo si el suyo tiene más de siete. Elija con calma el que más se adapte a sus necesidades.
Todos los equipos de reciente modelo deben cumplir con el mínimo de la norma establecida la cual se publica en la etiqueta amarilla ya mencionada, usted puede obtener un beneficio real de hasta 30%, el cual verá reflejado en sus recibos de gas.
Es importante instalar el calentador de agua lo más cerca posible de donde se utilizará el agua caliente. De otra manera, el agua caliente tardará más en llegar hasta el lugar donde se esté utilizando, perderá calor en el trayecto y usted estará pagando más de lo necesario en su factura por consumo de gas.
Revise que no haya fugas de gas o de agua para reducir riesgos y gastos innecesarios. Recuerde que hay muchos accidentes por fugas de gas. En caso de que usted perciba un fuerte olor a gas, cierre la llave de paso, nunca encienda cerillo ni cigarros, tampoco las luces de su hogar, ventile el área abriendo puertas y ventanas.
Llame a un técnico o a los bomberos de ser necesario
Baje al mínimo el termostato (“tibio” ó “warm”), si su calentador es automático. Utilice agua fría cuando no sea indispensable usarla caliente.
Instale regaderas economizadoras de agua.
Cierre la llave de la regadera mientras se enjabona, pues el agua caliente que se va por las cañerías cuesta mucho: Para llegar a su hogar tuvo que ser bombeada, desde muy lejos, a base de energía eléctrica y, luego calentada con gas.
Procure que los miembros de la familia se bañen a una hora determinada y en forma consecutiva, pues esto permitirá encender sólo una vez el calentador (sí éste es de los llamados “de almacenamiento”).
Cuando no se utilice el calentador, cierre la llave del gas o ponga al mínimo el termostato. Lo primero es especialmente recomendable en ausencias prolongadas, por ejemplo, al salir de vacaciones.
Si su calentador es del tipo “de almacenamiento” cada seis meses drene o “purgue” el agua del interior del depósito para eliminar los residuos de lodo que impiden que el color se transmita adecuadamente al agua .